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La etapa siguiente en la vida de un proyecto es la de su ejecución efectiva durante el período de construcción y, posteriormente, de funcionamiento. La ejecución es naturalmente responsabilidad del prestatario, con la asistencia que se haya acordado con el Banco, que puede tomar la forma de estudios de organización, capacitación de personal, servicios de administradores extranjeros o consultores para ayudar a vigilar la construcción. La función del Banco es supervisar el proyecto a medida que éste se va ejecutando. La supervisión es la parte menos atrayente de la labor de un proyecto, pero en varios aspectos es la más importante. Una vez firmado el préstamo o crédito para un proyecto dado, la atención en el país prestatario se vuelca hacia nuevos proyectos que van surgiendo; esta actitud es comprensible y se ve reforzada por el hecho de que pueden pasar muchos meses y aún años antes de que el "viejo" proyecto empiece a mostrar resultados tangibles. No obstante, es evidente que, por bien que un proyecto se haya identificado, preparado y evaluado, sus beneficios en materia de desarrollo sólo se hacen realidad cuando ha sido ejecutado de manera apropiada. Todos los proyectos plantean problemas de ejecución, algunos de los cuales no se pueden prever de antemano. Estos problemas pueden derivarse de dificultades inherentes al proceso de desarrollo, o también de causas más específicas, como cambios en la situación económica y política, en la administración del proyecto o incluso en el clima. Como consecuencia de ello, aunque los objetivos de desarrollo de un proyecto por lo general permanecen constantes, la trayectoria de su ejecución a menudo varía con respecto a lo que se había contemplado. Esta es la razón de que el Banco haya determinado que en la designación del personal de un proyecto deba otorgarse la más alta prioridad a una supervisión adecuada. En la práctica, los recursos dedicados a la supervisión han aumentado sustancialmente con los años, tanto en términos absolutos corno en relación con otras tareas requeridas por los proyectos. El Convenio Constitutivo estipula que el Banco tomará medidas "a fin de asegurar que el producto de un préstamo se destine únicamente a los fines para los cuales fue concedido". Si bien esta función de "guardián" ha sido y sigue siendo importante, la finalidad principal de la supervisión es contribuir a asegurar que los proyectos alcancen sus objetivos de desarrollo y, en particular, colaborar con los prestatarios en la identificación y solución de los problemas que surjan durante la ejecución. Por lo tanto, la supervisión es ante todo un ejercicio de solución colectiva de problemas y, corno tal, es una de las maneras más eficaces que tiene el Banco de suministrar asistencia técnica a sus países miembros. Con los años se ha puesto de manifiesto otro objetivo fundamental de la supervisión: la acumulación de experiencia para volcarla en el diseño y preparación de futuros proyectos y en la mejora de políticas y procedimientos. En la actualidad se incorporan frecuentemente unidades de observación y evaluación, sobre todo en los proyectos de nuevo estilo, para recopilar información con ese fin. Una vez al año se hace un examen del conjunto de proyectos bajo supervisión, a fin de identificar dificultades importantes de ejecución y recomendar las modificaciones del caso en las políticas y procedimientos del Banco. La supervisión se realiza de varias maneras. Durante las negociaciones se habrá llegado a un acuerdo acerca del programa de informes sobre la marcha de los trabajos que el prestatario ha de enviar al Banco. Estos informes abarcan la ejecución material del proyecto, sus costos, la situación financiera de las empresas productivas e información sobre la evolución de los beneficios del proyecto. Los informes sobre la marcha de los trabajos se examinan en la sede del Banco y los problemas que salen a relucir se tratan por correspondencia o en el curso de las misiones de observación sobre el terreno que se envían a cada proyecto, La frecuencia de estas misiones guarda estrecha relación con la complejidad del proyecto, el estado de su ejecución y la cantidad y naturaleza de los problemas encontrados. En los exámenes internos periódicos de los proyectos bajo supervisión, que actualmente son unos 1.600, algunos se clasifican en una categoría especial de proyectos "problemáticos". Estos proyectos, por lo general menos del 10% del total, se vigilan con particular atención y pueden ser objeto de visitas tres o cuatro veces al año. Un elemento importante de la supervisión de proyectos es el que se refiere a la adquisición de bienes y la contratación de obras que se han de financiar con fondos del préstamo o crédito. Las adquisiciones se efectúan con arreglo a normas que se incorporan a todo convenio de préstamo o de crédito de fomento concebidas para garantizar que los bienes y obras que se necesiten se adquieran o contraten de la manera más eficaz y económica. En la mayor parte de los casos, la mejor forma de lograr este objetivo es mediante licitación pública internacional abierta a contratistas o fabricantes calificados de todos los países miembros del Banco, así como de Suiza y Taiwán. A fin de fomentar el desarrollo de las aptitudes locales, se concede cierto grado de preferencia a los proveedores nacionales y, bajo ciertas condiciones, a los contratistas del país. La licitación pública local, o incluso la construcción utilizando la capacidad del propio prestatario, pueden ser más económicas y eficientes en ciertos proyectos en los que las obras son de escala demasiado modesta para que resulte apropiado solicitar propuestas internacionales. El observar que las normas acordadas para las adquisiciones se respeten en la práctica - cuando un solo préstamo puede suponer desde unos pocos contratos hasta varios centenares - es una tarea que consume mucho tiempo y que el Banco toma muy en serio. A veces es relativamente sencilla y rutinaria, pero en otras ocasiones surgen problemas importantes, por ejemplo en los proyectos de telecomunicaciones o de energía, en los que puede ser muy difícil decidir, entre varios proveedores internacionales, cuál es la oferta evaluada como la más baja en un contrato de varios millones de dólares. El prestatario, no el Banco, es el responsable de la preparación de las especificaciones y los documentos de licitación, así como de la evaluación de las propuestas. La función del Banco es asegurarse que el prestatario cumpla satisfactoriamente sus obligaciones y que se observen las normas estipuladas, de modo que se puedan desembolsar fondos del préstamo o crédito para el contrato en cuestión. Cualquier controversia tocante a la adjudicación propuesta será señalada sin duda rápidamente a la atención del Banco. Los prestatarios deben además contratar servicio de consultores en campos como economía, administración, finanzas, arquitectura e ingeniería. Debido a que la calidad de estos servicios es normalmente de importancia primordial y puede variar mucho de una firma a otra, la consideración de los precios, según se aplica a los bienes y obras, por lo general no resulta apropiada, aunque puede utilizarse en circunstancias especiales. En lo que respecta a este tipo de contratación por parte de los prestatarios, el papel del Banco -compendiado en un folleto de normas recientemente publicado-- es asegurarse de que las firmas consideradas para la selección sean tratadas de forma equitativa y que la finalmente elegida esté en condiciones de prestar servicios de calidad adecuada. También en este caso el Banco alienta a que se consideren empresas calificadas del país prestatario, ya sea independientemente o en combinación con otras, así como firmas de otros países en desarrollo. Ciclo de proyectos: 1.
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